jueves, 27 de mayo de 2010

Thiebou dieun Penda Mbaye

La cocina senegalesa es, entre todas las de los países africanos,
la que sin duda está más influenciada por las tradiciones culinarias
extranjeras, especialmente en Dakar, capital multicultural, abierta
al exterior, atraída siempre por la novedad y dispuesta a diversificar
su alimentación como signo de modernidad.
Senegal tiene la reputación de ser el país dónde se dispone
de la mejor cocina de África del oeste. El arroz es el alimento
básico usado en la cocina senegalesa, pero a partir de él se
preparan los más elaborados y suculentos platos. Dicen que el
mejor arroz que se puede comer en Senegal, es el que proviene
de la región de Casamance. En la cocina senegalesa, hay una
gran variedad de salsas que condimentan carnes y pescados.
Igual que la cocina del país vecino, Gambia, es de una gran
densidad y consistencia, la razón es bien simple, los platos han
de ser ante todo nutritivos. La comida típica en Senegal, se
compone normalmente de un solo plato, en el que encontraremos
cereales (arroz o bien mijo), carnes, pescados, aceites, verduras
y especias.
Algunas de las especialidades de la cocina senegalesa son,
el Tiéboudienne que es considerado el plato nacional y que es
arroz acompañado de pescado y legumbres; el Yassa au poisson
(arroz con pescado) o au poulet (arroz con pollo).


jueves, 8 de abril de 2010

La lucha senegalesa

La lucha senegalesa es también un sorprendente espectáculo que tiene una enorme dimensión cultural y folclórica, se escenifican una serie de animaciones de las tradiciones del país, hasta el punto de ser considerada una muestra viva de su cultura.
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Denominada lamb en walof, es el deporte tradicional más popular en Senegal, aunque en dos regiones la afición es todavía más arraigada, en Sine-Saloum y en Casamance. También se practica en la vecina Gambia. Tradicionalmente, los combates se desarrollaban después de la estación de lluvia, enfrentaban a representantes de diferentes pueblos y había en juego bienes materiales, como podían ser parte de los cereales recolectados.
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El luchador puede golpear con el puño o recurrir al cuerpo a cuerpo para tumbar al adversario, se trata de un deporte de contacto, que de alguna manera integra al boxeo. El combate dura 45 minutos, bajo la mirada de tres jueces, puede finalizar cuando la cabeza, las nalgas o la espalda de un luchador se arrastra por el suelo.
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Pero el espectáculo empieza antes del combate, el luchador se pasea seguido de sus incondicionales por el escenario, para presentarse y en plan desafiante, todo ello acompañado de la música de los tambores. Profiere amenazas al rival, muestra su poderío al público y sus músculos, se presenta arropado por sus seguidores. Los gritos y cánticos de animación no cesan durante el combate y luego, al acabar, explotan en el lado del vencedor.
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A partir de un deporte amater, la lucha ha evolucionado en Senegal como un deporte tradicional que atrae cada día a más jóvenes deportistas y más público. La cotización de los luchadores se eleva a millones de francos CFA. La Federación se encarga de organizar los combates y los luchadores se afilian a clubs federados.

sábado, 20 de junio de 2009

la mujer y su vida

Imagina que...

Imagina que te llamas Awa, Aissatou, Maimouna, Coumba...y eres una de muchísimas mujeres de Joal-Fadiouth...



...No hay trabajo, nada de nada. Estás casada. Tu marido no tiene trabajo, tu hermano soltero vive con vosotros, y tampoco tiene trabajo.


Tienes dos hijas y un bebé de seis meses. La mayor va al colegio, la pequeña aún no; te ayuda a cuidar del bebé cuando no puedes tenerlo atado a la espalda.

A lo mejor, el año que viene apuntas a la pequeña a la guardería, porque dicen que es una buena preparación para el colegio. Y tú quieres que a las niñas les vaya bien en el cole. De pequeña no estudiaste, y aunque ahora vas a clases de alfabetización, te cuesta mucho trabajo. Lo que te preocupa un poco, es que si la pequeña empieza la guardería, ya no podrá ayudarte con el bebé, y cómo te vas a arreglar para hacer los trabajos de la casa...?

Es difícil cuidar de tres criaturas, vestirlas, alimentarlas, educarlas, sobre todo cuando falta el dinero y además te encargas prácticamente sola de ello. Menos mal que la red de vecinas, madres y hermanas funciona y ayuda...

Pero los hijos, son una bendición. Nunca hiciste nada para evitar el embarazo, aunque algo te explicaron en el Centro de Salud, después del tercer parto. No estabas muy convencida. Además crees que a tu marido no le gustará la idea, y eso sería como animarle a tomar una segunda esposa.


Por la mañana te levantas pronto, vas a buscar un bidón de agua al grifo público, y mandas a la nena a comprar pan y las bolsitas de café, azúcar, y leche en polvo para el desayuno de ese día, mientras haces las primeras cosas en casa. Después, cuando la mayor se va al colegio, preparas a los dos pequeños y sales con ellos al mercado, a buscar lo que necesitas para preparar la comida. También compras flor de bissap para hacer zumos y venderlos en el puerto por la tarde.

La jornada te pasa volando; ir a por agua, cocinar, limpiar, hacer la colada, salir a tirar el agua sucia, preparar el carbón para planchar... a veces ni te da tiempo de ir a la clase de alfabetización del Centro Social. Sobre todo, si surge un imprevisto, como que uno de los pequeños se ponga enfermo y tengas que pasar la tarde en el Centro de salud, o si alguna vecina necesita tu ayuda. Te da pena cuando faltas a clase, porque después te cuesta más seguir el ritmo y te desanimas un poco. Aunque, la verdad, las demás también faltan mucho.


A última hora de la tarde vas al puerto a vender el zumo de bissap. Está, como siempre, lleno de gente. Unos esperando la llegada de los cayucos, otros vendiendo cosas: agua, cacahuetes, nuez de cola...los hay que hasta venden ropa y zapatillas de deporte. Tú te sientas y ofreces el zumo; según cuántas mujeres estén también vendiendo, ajustas el precio. Después compras un poco de pescado. El precio depende de cómo haya ido la pesca. Compras dorada, sardina, lo que tenga buena pinta y no esté caro. Por suerte, para cocinarlo con arroz y preparar un buen Thiebuyene, no te hace falta mucho.


Durante un tiempo trabajaste en la fumeries, limpiando el pescado ahumado y secado. Lo tuviste que dejar, porque trabajabas para unos burkinabis que pagaban muy poco y siempre tarde. Una vez te plantaste, con otras cuantas mujeres, para pedirles 75 CFA por cubo de pescado limpio, en vez de los 50 CFA que os pagaban; ese día os dieron lo que pedíais, pero a la mañana siguiente ya os habían sutituído por otras que aceptaban el primer precio.





Pues hubo un tiempo en que rezabas para que tu marido encontrase un trabajo. Ahora en cambio prefieres ser tú la que lleve el dinero a casa. Lo administras mejor, y a veces hasta consigues ahorrar para comprarte una tela bonita y hacer algo de ropa... Quieres ir siempre bien vestida y peinada, y los niños igual. Pero sobre todo, quieres que tus hijas tengan otra vida, que estudien y puedan encontrar un buen trabajo.